martes, 7 de diciembre de 2010

BERNABÉ RIVERA ANTE EL INTENTO DE REESCRIBIR LA HISTORIA- por Luis E. Ferrari

Muchas veces hemos escuchado o leído que la Historia la escriben los vencedores.

Increíblemente en Uruguay la situación es a la inversa. La mayor parte de la Historia nacional fue escrita por quienes fueron los derrotados del ayer.

Los hechos, de esta manera, se vieron reflejados en muchos casos, sobre todo en el siglo XIX, con visiones que revelaban en el fondo un claro odio a quienes se encontraban en el bando opuesto o un deseo de adaptar los mismos a los intereses partidarios, por lo que, a través del tiempo, hemos tenido que ser testigos de una "historia oficial" que no siempre refleja lo acontecido de la manera que corresponde.

Ya en el siglo XX, hemos asistido a un intento de reescribir la Historia con una visión hemipléjica de la misma y un claro deseo de minar las bases del Glorioso Partido Colorado, convencidos de que en la batalla cultural estaba la clave para el acceso al poder.
Para ello no han ahorrado esfuerzos por juzgar hechos sin tomar en cuenta el contexto histórico en que se desarrollaron y sin situarlos en su justo término.

Veamos ahora que opinaban en la época de la muerte del Coronel Bernabé Rivera, fundador de la ciudad de Tacuarembó, quienes se encontraban en ese momento a cargo del Gobierno del país y claramente en el bando opuesto al suyo, años antes de que se iniciara la campaña de desprestigio sobre su persona y su tío a cargo, entre otros, de Antonio Díaz, director del periódico La Independencia Americana, editado durante el llamado Gobierno del Cerrito, y abuelo del escritor Eduardo Acevedo Díaz.

El 9 de octubre de 1835 el gobierno del General Manuel Oribe dicta un decreto por el que se dispone para el 1 de noviembre de ese año la inauguración del nuevo cementerio (Cementerio Central) y que ese día fueran conducidos allí, con todos los honores, los restos del Coronel Bernabé Rivera, el Teniente Coronel Pedro Bazán y el Capitán Roque Viera, para ser depositados en los mausoleos destinados a albergar sus restos, los cuáles serían acompañados de la guarnición que les rendiría los honores correspondientes.

En el mausoleo que guarda los restos del Coronel Bernabé Rivera se pueden leer las siguientes inscripciones en cada una de sus cuatro caras *:

1) Si el  acaso, extranjero, te arroja a nuestras playas, contempla en esta tumba, las cenizas del Coronel Don Bernabé Rivera. Quien empuñando, en defensa de su Patria las armas desde la edad de 10 años, mostró su denuedo en cien combates hasta que en el de Yacaré Cururú el 15 de junio de 1832, murió a manos de los salvajes a los 33 años de su edad. El Gobierno digno remunerador de sus servicios le dedica este monumento.

2) ¡Indígena salvaje! ¡Indómito habitador de los desiertos! ¡He aqui tu víctima! Erizado tu cabello y cubiertos tus miembros de un sudor frío, ven, y temblando, lances de tu pecho el fúnebre alarido del dolor con más fuerzas que allá al inmolarlo lanzaste el horrible grito de la carnicería.

3) ¡Acercate, oh Pueblo Oriental! con respetuosa planta al lugar de los sepulcros, en él reposan los restos de Bernabé. Llega y sin atreverte a pisar la tierra que ocupan, derrama sinceras lágrimas en holocausto al militar valiente, al virtuoso ciudadano, fiel esposo, tierno padre y leal amigo.

4) ¡Alzate, oh Sol de Oriente! Esparce tu luz vivificante sobre la tumba del Héroe, alumbra y muestra al mundo sus huesos descansando sobre el laurel de las batallas. 

Cómo le escribiera el General Fructuoso Rivera a Andrés Lamas en 1841: "Esta es nuestra historia que nadie podrá negar, nada importa que se diga lo contrario ...".

Luis E. Ferrari

* Transcriptas en "Tacuarembó. Su fundación. Hechos históricos. Anécdotas", de Ramón P. González. Año 1939
Gentileza: Licenciado Ernesto Castellano Christy

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